Quién puede reparar cada parte de una caldera de gas

Una caldera mural de gas junta tres cosas en una caja: un circuito de agua, un quemador de gas y una salida de humos. La ley no deja que cualquiera toque cualquier parte, y conviene saberlo antes de llamar a nadie.
- El mantenimiento y la reparación del aparato son una instalación térmica regulada por el RITE (Real Decreto 1027/2007), y los hace una empresa habilitada para ello.
- La instalación de gas, desde la llave del contador hasta la caldera, solo la modifica un instalador de gas habilitado según el Real Decreto 919/2006.
- Los radiadores, las tuberías de calefacción, las llaves y el agua caliente sanitaria hasta los grifos son fontanería.
Nosotros no te vamos a decir que tenemos un carné que no te podemos enseñar. Cuéntanos qué hace la caldera y qué marca el manómetro: si tu caso lo necesita, te lo decimos por teléfono antes de ir, y así no pagas una visita que no resuelve. Si el aparato está en garantía, el primer paso es el servicio técnico de la marca, porque una intervención ajena puede anularla.
La caldera pierde presión: de dónde se va el agua
Una caldera mural trabaja con el circuito de calefacción presurizado, normalmente entre 1 y 1,5 bar en frío según el fabricante. Si cada pocos días el manómetro baja y tienes que abrir la llave de llenado, el agua no desaparece: sale por algún punto.
Por orden de frecuencia, los sospechosos son estos:
- La válvula de seguridad, que descarga a un desagüe y a veces lo hace sin que nadie lo vea. Si al rellenar subes de más, la válvula abre al calentar y se pierde agua.
- El vaso de expansión, que se queda sin la carga de aire de su cámara. Entonces la presión sube mucho en caliente, dispara la válvula y en frío cae por debajo de 1 bar.
- Un radiador, un detentor o una llave con una gota constante, a veces escondida tras un mueble.
- Una tubería empotrada o un suelo radiante con fuga. Es el caso más caro de encontrar a ojo, y el que más daño hace al vecino de abajo.
Si las llaves y los radiadores están secos y la caldera sigue perdiendo, toca buscar la fuga sin picar: lo hacemos en detección y reparación de fugas, con prueba de presión por tramos.
No hay agua caliente pero la calefacción funciona

En una caldera mixta, el agua de la ducha no se guarda en ningún depósito: se calienta al paso, en un intercambiador de placas. Cuando abres un grifo, un sensor de caudal avisa a la caldera y una válvula de tres vías desvía el calor de los radiadores a ese intercambiador.
Si cualquiera de las tres piezas falla, tienes radiadores calientes y ducha fría, o agua que sale tibia y cambia de temperatura sin tocar el grifo.
En el área de Valencia, el intercambiador de placas es la pieza que más sufre. El agua de la red Valencia-1 lleva 110 mg/L de calcio y 39 mg/L de magnesio (SINAC, 15-09-2026). En Quart de Poblet la dureza de la red principal llega a 570 mg/L de carbonato cálcico (SINAC, 18-06-2026). Esas sales precipitan en los canales estrechos de las placas, que se van cerrando. El síntoma típico es que el agua sale caliente con poco caudal y se enfría al abrir más el grifo.
Un intercambiador muy incrustado se limpia con un producto desincrustante o se cambia. Si el problema se repite, el remedio de fondo está antes de la caldera: un descalcificador para toda la vivienda.
La caldera se apaga, se bloquea o no enciende
Un bloqueo es la forma que tiene la caldera de protegerse. Antes de rearmarla tres veces seguidas, conviene leer lo que dice.
- Falta de presión. Es el bloqueo más corriente. Si al rellenar hasta la presión que pide el manual se rearma y funciona, el aviso está resuelto por ahora; si se repite, vuelve al apartado anterior.
- Fallo de encendido o de llama. Puede ser falta de gas, un electrodo sucio o una avería de la placa. Es trabajo de la empresa habilitada.
- Sobretemperatura. El agua no circula: bomba atascada, aire en el circuito o llaves de radiadores cerradas.
- Evacuación de humos. El presostato o el sensor detectan que los gases no salen bien. Nunca se puentea: hay riesgo de monóxido de carbono.
Si la caldera está en una galería o un tendedero abierto, mira también la toma de aire y la salida de humos. Un nido, una lona o la ropa tendida delante pueden bastar para que se bloquee.
Revisiones obligatorias: lo que pide el RITE y lo que pide el gas

Son dos obligaciones distintas que mucha gente confunde, y las dos recaen en el titular de la vivienda.
La revisión de la caldera (RITE). El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios fija una revisión cada 2 años para la caldera mural a gas de hasta 70 kW, la de casi cualquier piso. La hace una empresa habilitada y deja constancia por escrito.
La inspección de la instalación de gas (RD 919/2006). Las instalaciones receptoras conectadas a la red de gas natural se inspeccionan cada cinco años. La organiza la distribuidora y la hace personal habilitado.
Ninguna de las dos sustituye a la otra. Si alguien llama a tu puerta sin aviso para hacer «la revisión obligatoria del gas», pide identificación y confirma con tu distribuidora antes de dejarle pasar.
Cambiar a una caldera de condensación: qué obra lleva
Las calderas murales de gas que se venden hoy para vivienda son de condensación. Aprovechan el calor del vapor de los humos y, al hacerlo, producen agua ácida que hay que evacuar.
Por eso el cambio no es solo descolgar la vieja y colgar la nueva:
- Desagüe de condensados. La caldera necesita un tubo a un desagüe con sifón. En una galería suele haber uno cerca; en un armario de cocina a veces hay que llevarlo.
- Salida de humos. Se cambia el conducto por uno adecuado al aparato nuevo. Es parte del trabajo de gas.
- Circuito de calefacción. Conviene limpiarlo y poner un filtro antes de conectar la caldera nueva, porque los lodos de los radiadores viejos estropean los intercambiadores modernos.
- Agua de entrada. Con la cal de esta zona, una caldera nueva agradece agua menos dura en el circuito de agua caliente.
En los pisos de València, el clima reduce las horas de calefacción: la mínima media de enero es de 7,1 °C (AEMET, normales 1981-2010). Por eso muchas calderas trabajan más para dar agua caliente que para calentar la casa, y ahí el intercambiador de placas y la cal mandan.
Lo que sí es fontanería alrededor de la caldera
Buena parte de los avisos de «la caldera no va bien» se resuelven sin abrir el aparato, en el circuito que lo rodea.
- Purgar radiadores, equilibrar el circuito y rellenarlo a la presión correcta.
- Cambiar llaves de radiador, detentores y purgadores que gotean.
- Reparar o sustituir tuberías de cobre o multicapa de calefacción, vistas o empotradas.
- Mover o añadir un radiador, o cambiar uno picado.
- Instalar una llave de corte en la entrada de agua fría a la caldera, si no la hay.
- Llevar el desagüe de la válvula de seguridad y de los condensados hasta un sumidero.
Si además la caldera alimenta un acumulador o la quieres complementar con un termo, lo vemos en termos y calentadores.





































